jueves, junio 30, 2022
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Los detalles poco conocidos del Lomas Park, historia del boxeo local

El “rey de los deportes” en Argentina es indiscutible: la gran mayoría de los argentinos no dudan en elegir al fútbol cuando se les pregunta sobre su disciplina favorita. El debate se pone intenso al intentar completar el podio. Algunos señalan al básquet. Otros son fanáticos del rugby. Muchos nombran al tenis. ¿Automovilismo? También. Las chicas quizás elijan el hockey. Pero pocos deportes generan tanta pasión en la gente como el boxeo, especialmente si algún púgil nacido en nuestra tierra participa por un título del mundo. Hoy vamos a hablar de los puños y su conexión, como siempre, con Lomas de Zamora.

Años atrás hubo un lugar donde el box tuvo muchísima repercusión y hoy pocos conocen. Me refiero al Lomas Park.

Tras su retiro a fines de la década del ’40, el boxeador lomense Jaime Rodríguez (de relativo protagonismo) decidió inaugurar un espacio dedicado a la práctica de su pasión en su propio barrio. Así fue como en octubre de 1950 nació el mítico Lomas Park. Quedaba en Oliden 74, enfrente del antiguo Estadio Provincial. Rodríguez tenía buenos antecedentes como promotor por peleas que había organizado en el Club Temperley.

Pese a no ser un lugar tan conocido, Lomas Park tuvo una época de gloria: en ese estadio, por ejemplo, se transmitió por primera vez en el país una pelea televisada. Y ahí el gran José María Gatica hizo su última actuación en un ring.

Además de organizar combates, Jaime dirigía también a un grupo de boxeadores. Uno de ellos, Miguel Angel Botta, se hizo un nombre en el pugilismo y llegó a ser campeón panamericano en Chicago, Estados Unidos. Botta también peleó por el título olímpico en los Juegos de Roma y luego entró al profesionalismo, siendo campeón argentino de los gallos. Otro nombre destacado del Lomas Park fue el de Adalberto Ochoa, quien enfrentó al recordado Pascual Pérez y ganó en 1947 el título sudamericano en San Juan.

La pelea más recordada del lugar, igual, no fue entre profesionales, sino entre dos vecinos lomenses… bastante guapos: un carnicero y un herrero que tenía un galpón sobre Alem. Pese a su estilo poco ortodoxo, los grandotes se dieron de lo lindo y brindaron un combate intenso que enardeció al público. ¿El resultado? Knock-out en favor del herrero, que acertó un golpe directo en la mandíbula de su rival y lo mandó directo a la lona.

Aunque llegó a convocar a cientos de fanáticos los fines de semana, la época de gloria del Lomas Park duró muy poco y los problemas financiaros lo obligaron a cerrar a los cinco años. Nos vemos la semana que viene con más historias sobre nuestro barrio.

Artículo publicado en el diario La Unión de Lomas de Zamora.

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