viernes, enero 27, 2023
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¡Días sofocantes! Un verano anticipado en Lomas de Zamora

¡Qué calor, amigos! Parece que el verano anticipó su llegada, porque estos días que pasaron estuvieron insoportables en Lomas de Zamora y alrededores, con el termómetro superando los 30 grados con mucha holgura. En jornadas así, solo el aire acondicionado (y la pileta, para los que pueden) hacen que se pueda vivir con algo de tranquilidad.

Diciembre suele ser el mes más tedioso e insoportable. Además del tremendo calor en la calle, hay finales en la facultad para los estudiantes, miles de reuniones laborales pospuestas en la agenda, innumerables problemas en el transporte y el fantasma de los estallidos sociales.

Este combo hace que el último mes del calendario sea un verdadero dolor de cabeza. Pero saben que soy un optimista por naturaleza y que siempre hay lugar para la esperanza: las Fiestas están cada vez más cerca y para muchos hay algo todavía mejor en el horizonte: las vacaciones

Irse al exterior es una opción para los más pudientes. Algunos elegirán distintos puntos turísticos del país, que ya se preparan para recibir turistas. Muchos otros, para evitar tener que moverse demasiado, piensan en alquilar quintas o cabañas no tan lejos de su hogar. La escapada viene siendo hace años una tendencia en crecimiento: y es curioso, pero esto mismo ocurría hace 100 años, a principios del siglo XX, cuando apenas unos pocos ciudadanos pudientes se podían dar el lujo de vacacionar en la pujante y distinguida Mar del Plata.

Por la precariedad de los caminos y la falta de medios de transporte, el resto se tenía que conformar con destinos más accesibles. Es decir, las quintas con enormes terrenos que existían en los alrededores de la ciudad de Buenos AiresLomas de Zamora, se imaginarán, era por entonces muy popular para el turismo.

En ese tiempo, nuestro partido no era parte de la inmensa metrópoli a la que pertenece hoy en día y las quintas con enormes terrenos suponían una muy buena opción para escaparse. Aunque Lomas no tenía mar, arena ni elegantes chalets, como La Feliz, sí contaba con amplias casonas y enormes parques llenos de árboles frutales. A la hora de la siesta, los hijos de los visitantes aprovechaban para buscar los frutos de los ciruelos y los duraznos y así disfrutar de una merienda riquísima sin tener que poner un peso. Y al atardecer, cuando el calor aflojaba, los pibes salían a correr por los interminables terrenos verdes, en busca de algún arroyo. 

A partir del imparable crecimiento urbanístico que sufrió la Provincia producto de la inmigración, aquellos terrenos vírgenes se transformaron en los barrios que recorremos todos los días y, por supuesto, Lomas dejó de ser una opción para las vacaciones. Para muchos vecinos, igual, el patio de la casa supone la única alternativa de descanso en este verano y, claro, ya están armando la pelopincho. ¡Hasta la semana que viene!

Columna publicada en el diario La Unión de Lomas de Zamora.-

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