Dentro de la escena de juegos de mesa argentinos hay propuestas que encuentran su atractivo en cosas tan simples como cultivar una huerta. Guardianes de la Huerta, editado por Compostate Bien y Momentum Ludis y distribuido por Chimi Juegos, nos invita justamente a eso: ponernos en la piel de un grupo de espantapájaros que deberá aprender a cuidar sus cultivos a lo largo de las distintas estaciones del año.
La idea es sencilla, pero las decisiones empiezan a aparecer rápidamente. En cada turno tendremos que elegir qué cultivos sumar a nuestra huerta y, al mismo tiempo, qué zonas proteger. La ubicación de cada carta será importante, porque no alcanza con plantar mucho: hay que conseguir que nuestros guardianes estén en el lugar indicado para proteger la cosecha.

Y ahí está, para mí, lo más interesante de Guardianes de la Huerta. Es un juego que se explica rápidamente, pero que invita a mirar un poco más allá de la jugada inmediata. Lo que hacemos en una temporada puede afectar lo que necesitaremos en la siguiente, por lo que planificar y anticiparse termina siendo fundamental.
Además, el juego tiene dos modos de puntuación, algo que me parece un gran acierto. Por un lado, un modo familiar, con un sistema más simple que permite jugar fácilmente con los más chicos. Y por otro, un modo más avanzado, pensado para quienes ya tienen más experiencia con los juegos de mesa, que agrega decisiones y estrategia y le pone un poco más de chicha a las partidas. De esta manera, el juego puede adaptarse al grupo y ofrecer una experiencia diferente según quién esté sentado en la mesa.
La partida avanza entre cultivos, guardianes y decisiones sobre cómo aprovechar mejor nuestra huerta. Al final, quien consiga la mayor cantidad de puntos de abundancia será quien haya logrado sacar adelante la mejor cosecha.

Con partidas de alrededor de 20 minutos, de 1 a 4 jugadores y recomendado desde los 8 años, es una propuesta que funciona muy bien para compartir en familia o con quienes buscan un juego accesible pero que tenga algo más detrás de sus reglas.
Guardianes de la Huerta es, en definitiva, un juego argentino sencillo de aprender, simpático en su temática y con una cuota de planificación que hace que cada cultivo y cada guardián tengan su importancia. Y con sus dos modos de puntuación consigue algo muy valioso: ser accesible para los más chicos, pero también tener suficiente profundidad para que los jugones encuentren dónde meter mano. Un juego donde plantar es fácil; lo difícil es saber qué plantar, dónde hacerlo y cuándo protegerlo.






