jueves, agosto 11, 2022
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La historia detrás de Benedicto Sapienza, el primer DJ de Lomas de Zamora

Sabrán muy bien ustedes, queridos amigos de La Unión, lo mucho que me gusta la música. Desde chico me apasioné por el rock & roll y en especial por Elvis Presley, mi gran referente arriba del escenario. Tanto me gusta el rey, que a mi hijo le puse su nombre…  

Hace ya algunos años que por fin pude cumplir uno de mis grandes sueños y formé un grupo con mis amigos: Lapeband. Los ensayos, los shows y las grabaciones son algunos de mis cables a tierra, los que me ayudan a desconectarme del ritmo del trabajo y la locura del día a día. Pero esta columna no se trata de mí. Como siempre, me gustaría contarles la historia de un personaje que hizo mucho por la música en nuestro partido. Un pionero: Benedicto Sapienza, el primer DJ de Lomas de Zamora. 

Sapienza fue el primer lomense al que se le ocurrió animar un baile con discos, como se le decía en aquella época. Claro que no fue un invento propio: él adquirió experiencia pasando música en clubes sociales de Capital Federal, vio la posibilidad de hacer dinero con la actividad y trajo la idea a su pago chico. Fue así como a mediados del siglo pasado, en el Club Cultural de la calle Monseñor Piaggio al 500, Sapienza pasó música con discos en Lomas por primera vez.

A Benedicto se le ocurrió la idea de que, pasada la medianoche, los “muchachos” presentes en los salones invitaran a sus hermanas y amigas del barrio para que fueran a bailar y probaran esta nueva modalidad. Al principio le costó: las chicas se mostraban algo reacias a bailar con amplificadores y clamaban por la presentación de una orquesta en vivo, como se hacía desde principios de siglo. Pero todo terminó siendo un acierto y, de a poco, las reuniones comenzaron a cobrar popularidad.

Al tiempo de abrir su primer “boliche”, Sapienza tuvo que empezar hacer presentaciones en todo el distrito: después de Piaggio llegó el Club Olimpia, luego el Sportman de Villa Galicia y después bailes por todo Lomas. 

En la primera época, el viejo DJ tenía que esconder los parlantes para no espantar a las chicas. Pero de a poco se fueron poniendo de moda y terminaron siendo esenciales para una buena fiesta. Cada vez más grandes y más potentes, los amplificadores provocaron casi la desaparición de las orquestas, que quedaron reservadas exclusivamente para los bailes y festivales de tango.

Si bien es cierto que Sapienza no fue el primer hombre en pinchar discos para que la gente se divierta en nuestro país, sí dejó una huella en nuestro partido, que hoy es cuna de miles de disc jockeys. Todos ellos hacen bailar los fines de semana a los jóvenes (y no tanto) en algunos de los tantos boliches que hay en la zona. Hasta el domingo que viene. 

Artículo publicado en el diario La Unión de Lomas de Zamora.

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