Soy feliz. Mis hijos, Mica y Franco Elvis, son mi orgullo. Ser papá es un aprendizaje de cada día. Y por suerte fui a la mejor escuela, con el mejor profesor: mi viejo Roberto.
Lo perdí hace unos años y lo extraño mucho. Pero trato de recordarlo con una sonrisa y hacerle honor educando a mis hijos como él me enseñó: con el ejemplo. Mi papá no necesitó explicarme las cosas para que pudiera aprender. Me enseñó haciendo.
Y sin Bochi, mi esposa, nada de esto hubiese sido posible.
Mi mayor legado es que mis hijos sean buenas personas. No hay nada más importante. Porque ser padre no es solamente estar. Es acompañar, escuchar, enseñar, aprender y volver a empezar cada día.
Gracias por cada abrazo, cada charla y cada momento compartido.
Y me despido con un consejo, de amigo: los que todavía tienen a sus papás, disfrútenlos hoy y siempre. Y los que son papás, enséñenles a sus hijos con el ejemplo.
Feliz Día del Padre para todos. Para los que están y para los que estuvieron, porque de alguna manera siempre estarán.
Te lo dice un amigo.






