jueves, junio 30, 2022
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Cuando los rusos y ucranianos llegaron a Llavallol y Temperley Este

Estos últimos meses, a partir de la invasión rusa y el estallido de la guerra, miles de ucranianos tuvieron que dejar su casa y buscar seguridad fuera de las fronteras de su país. Las estadísticas hablan de más de 6,5 millones de refugiados en total, una cifra que impacta y entristece en partes iguales. La mayoría está en Polonia, pero los hay en todo el mundo. 

Esta situación recuerda a las viejas corrientes migratorias, que durante la primera mitad del conflictivo siglo XX afectaron a decenas de países, incluida la Argentina. Como todas las semanas, hoy vamos a vincular este hecho con nuestro partido. Porque a Lomas de Zamora no solo vinieron españoles e italianos: hubo otros miles de ciudadanos de distintas nacionalidades que vieron en nuestro barrio una oportunidad para escapar de las crisis provocadas por las grandes guerras en el Viejo Continente. También rusos y ucranianos, claro. 

Una buena parte de la colectividad rusa, sobre todo de origen eslavo, se agrupó en Lomas de Zamora, principalmente en Llavallol y en Temperley Este. Muchos de ellos se aglutinaron en la Parroquia de la Santísima Virgen del Amparo, perteneciente a la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio. Los rusos de Llavallol se reunieron en el Club Dnipro, ubicado en la calle Duhalde y que lleva ese nombre debido al río Dnieper. 

Los entonces soviéticos comenzaron a llegar a finales de la década del 20. Eran ucranianos, bielorrusos, yugoslavos y lituanos. La mayoría concurría a la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú, cuyo templo central se encuentra en Bulnes 1779, en la ciudad de Buenos Aires. 

En Llavallol, los ucranianos, bielorrusos, yugoslavos y polacos que adherían a la ex Unión Soviética se afincaron en Estanislao del Campo y José Hernández, hasta que en 1940, por diferencias políticas surgidas por la Segunda Guerra Mundial, se produjo una división. Un grupo importante de ellos compraron, en 1950, los terrenos de la calle Duhalde 256 y fundaron el Club Alexis Tolstoi, que funcionó hasta 1962, cuando fue clausurado por orden del dictador Juan Carlos Onganía, por “supuestas actividades comunistas”. 

Pese a esto, los socios se siguieron reuniendo en casas de familia hasta que finalmente se produjo la reapertura en 1969 con el nombre de Club Dnipro. La Segunda Guerra quedó atrás y hoy los descendientes de aquellos fundadores son argentinos y están al frente de la conducción del club. Actualmente los socios mantienen las tradiciones, aprenden idiomas ucraniano y ruso y practican las danzas folklóricas regionales. ¿Qué tal?

Artículo publicado en el diario La Unión.

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