Buenos Aires tiene esa extraña capacidad de convertir la memoria en noche: un bar que se transforma en escenario, una canción que aparece cuando nadie la esperaba, un DJ que encuentra en un viejo riff la puerta de entrada a otra época. En ese territorio —entre la ciudad de la furia y esa cultura nocturna que todavía resiste— aparece Universo Cerati, el proyecto de Cristian Poow que propone mirar la obra de Gustavo Cerati desde un lugar inesperado: el cuerpo.
No se trata de un tributo convencional. Tampoco de una banda intentando reproducir el sonido de Soda Stereo. Universo Cerati es un DJ set construido íntegramente a partir de reversiones, una operación de reconstrucción electrónica sobre canciones de Soda Stereo y de la etapa solista de Cerati. Dieciséis canciones convertidas, adaptadas, mezcladas y reimaginadas como una única narración.
Y quizá ahí esté su verdadera provocación.
Porque Cerati siempre entendió que una canción podía ser muchas cosas al mismo tiempo: rock, pop, electrónica, psicodelia, laboratorio, vanguardia. Su curiosidad sonora nunca pareció aceptar demasiado bien las fronteras. Poow toma precisamente esa inquietud como punto de partida.

El homenaje que nació del duelo
La historia de Universo Cerati no comenzó como una estrategia de carrera. Comenzó con una ausencia.
Después de la muerte de Gustavo Cerati, en septiembre de 2014, Cristian Poow realizó una reversión de “Amo Dejarte Así” como una forma de sublimación. Mientras disfrutaba del éxito con su propia música, pensaba en dejarlo todo, ya que la ausencia del ídolo impactó fuerte. Pero apareció una conversación que cambiaría el rumbo: Leandro Fresco, músico vinculado a la banda estable de Cerati y participante de la última gira de Soda Stereo, escuchó el remix y le dijo que a Gustavo probablemente le habría encantado. Que hiciera más, que no abandonara.
Después llegaron “Cosas Imposibles”, “Pulsar” y “Vértigo”, esta última vinculada al proyecto Roken, el trío electrónico integrado por Cerati, Fresco y Flavio Etcheto. El trabajo de Poow incluso apareció mencionado en La geometría de una flor, libro de Gito Minore dedicado, entre otros aspectos, al recorrido de Cerati por la música electrónica.
No era una cuestión de copiar a Cerati, sino intentar entender cómo pensaba.
La idea de hacer algo imposible
A fines de 2024, Poow volvió con una reversión de “Artefacto”, producida en apenas pocos días y con su propio video. Al día siguiente recibió, como una serendipia, una llamada de Fresco.
Se estaba gestando un homenaje a Cerati y Poow estaba invitado, pero al quedar cancelado el proyecto, algo ya se volvió difícil de apagar: la idea.
Un set de DJ con puras reversiones completamente nuevas y todas hechas por él mismo.
Una locura.
Entonces decidió hacerlo solo.
La pregunta dejó de ser si podía hacerse y pasó a ser cuándo.

Villa Luro, 18 de diciembre de 2025
La respuesta llegó en un lugar que, a primera vista, podría parecer pequeño para una historia semejante: 7 Vidas, en Villa Luro.
18 de diciembre. Una sala con capacidad para 100 personas.
Mientras los homenajes suelen buscar escenarios monumentales, Poow llevó el proyecto a una escala íntima. La lógica fue la de una noche porteña: flyers en la calle, redes sociales, amigos, curiosos, seguidores y una comunidad construida alrededor de una idea que todavía no tenía un lugar definido.
Durante dos meses, la promoción se realizó de manera orgánica. Los videos publicados en Instagram y Facebook alcanzaron alrededor de 1,5 millones de visualizaciones, mientras la convocatoria terminó llenando el espacio. La presentación también llegó a Discorama, el programa de Radio con Vos, donde Poow pudo explicar el concepto con la dimensión que el proyecto requería.
La escena era pequeña.
La conversación, enorme.
Poow insiste en una idea que define todo el proyecto: el protagonista es Gustavo, no Cristian.
Cerati como impacto sonoro
La operación artística de Universo Cerati es tan simple de explicar cómo compleja de ejecutar: tomar canciones conocidas y preguntarse qué sucede si se las libera de su forma original.
De 25 canciones inicialmente seleccionadas, Poow reconstruyó buena parte del material en aproximadamente 40 días. Recuperó proyectos inconclusos, viejas ideas, remixes abandonados y fragmentos que podían encontrar un nuevo sentido dentro de una historia mayor. Cada canción fue pensada desde un estilo diferente y después ensamblada estratégicamente en vivo.
El comienzo del set con las guitarras de “En Remolinos” procesadas rítmicamente ya anuncia lo que se viene: una sorpresa tras otra. Luego prosigue con “Casa”, armada con los bajos de “Y si el humo está en foco” y las baterías electrónicas originales de “Enjoy the Silence”, de Depeche Mode. Como para intensificar, más adelante uno se topa con “Alma”, inesperadamente armonizada con “Say Hello”, clásico electrónico del dúo Deep Dish.
Todo parece que encaja a la perfección.
Hay decenas de guiños, cambios de atmósfera y pequeñas pistas destinadas a ser descubiertas con sucesivas escuchas. El público recibe una historia que empieza a revelar sus detalles a medida que avanza.
Es, en cierta forma, una experiencia muy propia de la cultura electrónica: llegar sin saber exactamente qué va a pasar y dejar que el DJ construya el relato.
Solo que esta vez el territorio conocido es Cerati.

El artista desaparece para que aparezca la obra
Poow insiste en una idea que define todo el proyecto: el protagonista es Gustavo, no Cristian.
El productor se coloca deliberadamente en el lugar de mediador. Su objetivo no es demostrar cuánto puede transformar una canción ajena, sino intentar entrar en la cabeza del Cerati que estaba en el estudio, experimentando con sonidos, texturas y formas. Haciendo que las canciones cooperen entre sí, incluso eliminando aquello que se considere innecesario.
Y hay algo casi contracultural en esa operación: tomar una obra monumental del rock argentino y sacarla del altar para volver a ponerla en circulación, mezclada con nuevas texturas, nuevos ritmos y nuevas formas de escucha.
Una historia que continúa
El proyecto también produjo una consecuencia inesperada: una amistad con Gabriela Malerba, diseñadora vinculada a algunas de las imágenes más reconocibles del universo visual de Cerati y Soda Stereo, incluyendo trabajos relacionados con Amor Amarillo, Dynamo, Rex Mix, Sueño Stereo, Confort y música para volar y Cerati Infinito.
Hoy ambos trabajan sobre material gráfico inédito para construir la identidad del segundo homenaje.
Y Poow ya sabe que no quiere repetir la fórmula.
El próximo capítulo tendrá otras atmósferas, otra historia y un nuevo giro musical.
Porque quizás esa sea la única manera coherente de homenajear a Cerati: no quedarse quieto.
Buenos Aires todavía tiene noches para eso.
REDES:
Instagram: @cristianpoow
Spotify: Cristian Poow
Gracias Susana Galarza por acercarnos la gacetilla de prensa con toda la información del homenaje que realiza Cristian Poow a Gustavo Cerati.




