Hexabee, editado por Dademus, es una de esas propuestas que llaman la atención desde el primer momento.
En el juego nos ponemos en el lugar de unas abejas muy competitivas que buscan construir la mejor colmena. Para hacerlo tendremos que conectar números consecutivos y formar hexágonos, pero con una particularidad que me parece uno de sus mayores atractivos: el tablero no está armado de antemano, sino que se va construyendo con las propias fichas durante la partida.

Cada pieza que colocamos modifica el espacio de juego y puede abrir nuevas posibilidades. El desafío está en encontrar la combinación que nos permita completar nuestras celdas y conseguir la mayor cantidad de puntos, pero también en prestar atención a lo que estamos dejando disponible para los demás. Una jugada que parece perfecta puede terminar siendo la oportunidad que necesitaba otro jugador.
Además, contamos con movimientos limitados y poderes especiales que permiten modificar nuestras posibilidades, sumando una capa más de decisiones a una propuesta que, en principio, parece sencilla.

Y acá aparece mi parte favorita: Hexabee es un juego lindo de ver y también lindo de jugar. Las piezas tienen una buena presencia en mesa y ver cómo la colmena va tomando forma a medida que avanza la partida genera una sensación muy interesante. A eso se suma una mecánica que consigue que el tablero sea diferente en cada partida.
Las partidas duran alrededor de 20 minutos, pueden jugar de 2 a 4 personas y está recomendado desde los 10 años.

Hexabee me gustó porque propone algo interesante sin complicar demasiado la experiencia. Tiene reglas accesibles, interacción entre los jugadores y, sobre todo, una idea visual y mecánica que funciona muy bien: la mesa se va construyendo mientras jugamos.
Una linda propuesta nacional de Dademus, con buenas piezas y partidas que cambian en cada ocasión.







