jueves, abril 23, 2026
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Maltrato Infantil: una realidad que permanece invisible

El 25 de abril se conmemora el Día Internacional de la Lucha Contra el Maltrato Infantil, una fecha que invita a poner en agenda una problemática persistente y trazar medidas integrales, sostenidas y conjuntas para erradicarla. Las infancias no pueden esperar. 

Las situaciones de violencia hacia niños y niñas adoptan formas diversas. Algunas resultan evidentes, mientras que otras permanecen invisibilizadas. Pueden aparecer en prácticas de crianza basadas en el castigo, en vínculos atravesados por la desvalorización o en entornos donde el cuidado se vuelve insuficiente. En muchos casos, estas dinámicas se sostienen en el tiempo sin ser cuestionadas. Por eso, en Aldeas Infantiles SOS Argentina creemos que este día es una buena oportunidad para reflexionar sobre esta cuestión, que nos atraviesa profundamente como sociedad.

La evidencia internacional permite dimensionar la magnitud del problema. 6 de cada 10 niños menores de 5 años -alrededor de 400 millones en el mundo- sufren regularmente castigos corporales o violencia psicológica ejercida por sus cuidadores. Una de cada 5 mujeres y uno de cada 7 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales durante la infancia. Estos datos, publicados en noviembre de 2024 por la Organización Mundial de la Salud, muestran que el maltrato infantil constituye una realidad extendida.

En Argentina, la información disponible es limitada. No existe un sistema integral de datos oficiales que permita dimensionar con precisión la totalidad del fenómeno a nivel nacional. Sin embargo, algunos registros institucionales permiten aproximarse a su alcance. De acuerdo con la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, durante 2023 se registraron 5.391 de niñas, niños y adolescentes afectados por situaciones de violencia doméstica.

La mayoría de las situaciones reportadas corresponde a maltratos que ocurren en el ámbito familiar. En el 80% de los casos, las personas denunciadas son familiares directos, lo que da cuenta de la complejidad del problema cuando se desarrolla en entornos que deberían garantizar cuidado y protección.

Las formas de violencia registradas también muestran la amplitud del fenómeno. El 96% de las niñas, niños y adolescentes afectados sufrió maltrato psicológico o emocional, el 34% abusos físicos y el 9% violencia sexual. Además, el 59% atravesaba situaciones de violencia con frecuencia diaria o semanal, lo que evidencia su persistencia en el tiempo.

El impacto del maltrato infantil, en cualquiera de sus modalidades, es inmenso. Puede generar consecuencias en la salud física y mental que se extienden a lo largo de toda la vida. También tiene efectos sociales y económicos, ya que incide en las trayectorias educativas, en la inserción laboral y en el desarrollo de las sociedades en su conjunto. A esto se suma que muchas de estas situaciones permanecen ocultas y solo parte de las víctimas accede a algún tipo de acompañamiento. Otro aspecto relevante es la reproducción intergeneracional de la violencia. Distintos estudios muestran que quienes han sido víctimas en su infancia presentan mayores probabilidades de reproducir estas prácticas en la adultez. Esto refuerza la necesidad de intervenir de manera temprana y sostenida.

En este sentido, la prevención ocupa un lugar central. Existen herramientas concretas que permiten reducir las situaciones de violencia antes de que ocurran: el fortalecimiento de las capacidades de cuidado, el acompañamiento a las familias y el desarrollo de marcos normativos que desalienten y sancionen estas prácticas. También resulta clave generar espacios donde niñas, niños y adolescentes puedan expresarse, sentirse contenidos y contar con herramientas para pedir ayuda. En este sentido, adquiere especial relevancia la formación de las personas adultas que se desempeñan en ámbitos institucionales (como las escuelas), quienes cumplen un rol fundamental en la detección temprana, la construcción de vínculos de confianza y la generación de entornos seguros.

El Sistema de Protección de derechos de infancias y adolescencias también tiene un rol clave en este proceso. Su habilidad para responder a esta problemática depende de la articulación entre instituciones, de la disponibilidad de recursos y de la formación de los equipos. Cuando estas condiciones se debilitan, las posibilidades de intervención se reducen.

Frente a este contexto alarmante, en Aldeas Infantiles SOS Argentina seguimos fortaleciendo nuestras capacidades de cuidado y prevención. En 2025 renovamos la certificación de calidad internacional otorgada por Keeping Children Safe, una organización referente a nivel global en estándares de protección infantil. Este logro reconoce la calidad de nuestros procesos y políticas de salvaguarda, así como el compromiso de nuestros equipos para garantizar entornos seguros para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que acompañamos en todo el país.

En el Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, hacemos un llamado a visibilizar estas situaciones y trabajar en conjunto para revertirlas. Garantizar entornos de cuidado y protección requiere decisiones sostenidas, coordinación entre actores y una mirada que priorice el bienestar integral de las infancias. Su erradicación implica un compromiso continuo que permita avanzar hacia condiciones de vida en las que niñas, niños y adolescentes puedan desarrollarse en espacios afectuosos y libres de violencia.

 Por la Lic. Lucía Buratovich, Directora de Programas de Aldeas Infantiles SOS Argentina

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