miércoles, mayo 22, 2024
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Pasión por el turf: la historia del hipódromo de Lomas que pasó por tres predios

Hola de nuevo, queridos amigos de La Unión. Hoy voy a empezar con una pregunta: ¿cuál creen ustedes que es el deporte por excelencia en Lomas de Zamora? No tengo dudas de que la mayoría estará pensando en el fútbol. Razones no les faltan: su popularidad es indiscutible; nuestro partido cuenta con tres clubes con mucha historia como lo son Los Andes, Banfield y Temperley; y en las calles de Villa Fiorito se crió un tal Diego Armando Maradona.  

Tal vez alguno podría mencionar al tenis, ya que aquí vivieron y se formaron varios ídolos del “deporte blanco”, como Gastón Gaudio. Y también valdría anotar al hockey, muy jugado por las chicas. De hecho, aquí tenemos al equipo femenino más ganador en la historia del país, el Lomas Athletic.  

De lo que estoy muy seguro es que nadie, pero nadie, mencionaría al turf. Pero aunque cueste creerlo, hace un siglo las carreras de caballos eran un fenómeno de masas que apasionaba a muchísimos más lomenses que cualquier otra práctica deportiva. Y los vecinos, semana a semana, llenaban los imponentes hipódromos que había en el barrio. ¿No me creés? Seguí leyendo…  

La historia de la hípica en nuestro distrito empieza a definirse en 1904, con la fundación en la zona Este del Lomas Jockey Club, que abarcaba un perímetro comprendido entre las calles Sarandí, Cerrito hasta Tercera Arenales (hoy Francisco Amero), general Hornos, siguiendo la curva de la pista hasta Viamonte para terminar en Balcarce.

Siete años después, aquel primer predio fue trasladado a Longchamps, donde funcionó por unos años hasta que un incendio lo destruyó por completo. Los lomenses, desesperados por ver carreras cerca de su casa, ejercieron tanta presión que en 1914 se inauguró entonces un nuevo hipódromo, en Temperley: lo hicieron en la quinta que pertenecía al doctor Domingo Cabred y la entrada principal del lugar estaba en la esquina de la actual avenida Eva Perón (ex Pasco) y Almirante Brown. 

Como era de esperar, el flamante hipódromo fue un éxito inmediato. Gracias a su buena ubicación y sus novedosas instalaciones, el mismo recibió a muchos visitantes de Capital y en poco tiempo llegó a superar en recaudación al famoso hipódromo de La Plata. Generó, además, un gran movimiento económico para la zona: no sólo se beneficiaron los vecinos que tenían comercios en los alrededores, sino que muchos se aprovecharon la oportunidad para abrir locales que daban soporte y servicio al turf. 

Durante más de una década, la hípica fue el deporte rey en Lomas de Zamora. Pero el crecimiento del fútbol como fenómeno de masas, los evidentes arreglos de carreras y la pérdida de apoyo político fueron claves para su rápida caída. El acta de defunción del hipódromo de Temperley se firmó el 27 de mayo de 1927, cuando lo clausuraron con una ley provincial. Ahora sí, me despido hasta la semana que viene. 

Artículo publicado en el diario La Unión de Lomas de Zamora.-

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