viernes, enero 27, 2023
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Paradise Grove, la “quinta presidencial” de Temperley

¡Hola, amigos de La Unión! Tengo la suerte de escribirles desde el Caribe, donde estoy pasando unas excelentes vacaciones con familia y amigos. Aprovecho un rato de lluvia y que el calor da una tregua, me siento a escribir y les cuento una de esas historias sobre nuestra ciudad que tanto me gustan. ¿Sobre qué? Sobre las vacaciones, claro… 

Nadie duda de que enero es el mes predilecto por los argentinos para hacerse una escapada y descansar. Incluso para los que tienen las mayores responsabilidades. Alberto Fernández decidió pasar los fines de semana de enero en la residencia oficial de Chapdmalal, al sur de Mar del Plata. Mauricio Macri solía escaparse a Villa La Angostura, su paraíso personal. Y Cristina Kirchner, se sabe, elegía la tranquilidad de El Calafate. Lo que seguro no se imaginan es dónde solía pasar sus vacaciones Nicolás Avellaneda. Porque, aunque parezca increíble, el sexto presidente en la historia de nuestro país lo hacía en una quinta llamada “Paradise Grove” que quedaba en… Lomas de Zamora. 

Vamos con un poco de historia: Avellaneda nació en Tucumán el 3 de octubre de 1837. Comenzó en la política siendo diputado bonaerense, aunque al poco tiempo pasó a ser ministro de Gobierno de la Provincia, durante la gobernación de Alsina. En 1868, el por entonces presidente Sarmiento lo designó como ministro de Justicia. Tanto creció Nicolás que terminó siendo, en 1874, el sucesor de Domingo Faustino en el sillón de Rivadavia. Se lo recuerda por la primera gran inmigración, la promoción de la universidad pública y la federalización de Buenos Aires.  

En 1877, el clima político del país era muy convulsionado. El presidente, cansado, decidió entonces buscar un lugar para descansar junto a su familia. Encontró un lugar ideal muy cerca de la Capital: la quinta Paradise Grove, actual sede del colegio San Albano. El predio abarcaba varias manzanas, entre la avenida Meeks y las calles Guido, Liniers y General Paz. La cercanía de la residencia con la estación de Temperley la hacía muy accesible desde Buenos Aires. El portón estaba sobre la calle General Paz, a unos metros de Meeks. La casa principal, con sus jardines y parques, tenía el aspecto de una villa italiana, aunque con ambientación inglesa. Era muy lujosa, con increíbles detalles en mármol y caoba. En el parque no faltaba un juego de cricket, varias sillas de montar y hasta dos caballos.  

Y aunque muchos vecinos no conozcan la historia, nuestras calles pueden dar fe de su veracidad: las actuales Avellaneda Nóbrega llevan esos nombres en homenaje a dos de los veraneantes más famosos de Temperley. Nicolás y Carmen, su mujer. ¿Qué tal? 

Columna publicada en el diario La Unión de Lomas de Zamora.-

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