domingo, septiembre 25, 2022
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Aquella fría noche de agosto del 89

Quizás algunos ya conozcan la historia. Pero a mí siempre me gusta volver a contarla. Lo bueno es que todos los años se me presenta la oportunidad de hacerlo. Hace unos días -el 26 de agosto- se cumplieron 33 años del día que conocí a Bochi, el amor de mi vida.  

Ella tenía 20. Yo 24. Éramos muy jóvenes. Vivíamos muy cerca y habíamos ido al mismo colegio, pero nos encontramos por primera vez en un boliche, lejos de nuestras casas. Era el destino. 

Ella no hizo la cola para entrar. Yo, amante de las reglas, esperaba mi turno. Le dije que respetara la fila y me miró. Entonces, la magia: en ese instante los extremos se cruzaron y se unieron para siempre. No nos separamos más. 

Pasamos toda una vida juntos. Muchos buenos momentos y algunos malos. Pero siempre juntos, tirando del carro para el mismo lado. Con esfuerzo formamos una hermosa familia. Cumplimos sueños y siempre vamos por más. 

A veces me preguntan cómo hago yo para despertarme con una sonrisa cada día, tan temprano… Y mi respuesta es porque la veo a ella. Bochi es mi motor, mi equilibrio necesario

Ella todavía guarda ropa que usamos aquella noche fría de agosto de 1989.  

Te lo quería contar. 

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