sábado, noviembre 26, 2022

El nido vacío

Y un día, Mica se fue a vivir sola… 

Me acuerdo cuando la tuve por primera vez a upa; cuando salíamos a caminar porque quería ella quería la luna. Cómo pasó todo tan rápido, tan intenso, tan vivo, tan hermoso. 

Fueron más de 28 años. Me podrán decir lo que quieran. Que está grande, que ya era hora, que tengo que dejarla crecer. Seguramente tengan razón. Pero a mí me cuesta igual… 

Espero que me entiendan. Es difícil soltar. Y eso que de a poco ya me empecé a desprender de lo que pensaba era imposible. Que tu hija mayor se vaya de casa es complejo; un aprendizaje continuo.  

Nosotros somos la familia del “siempre juntos” y ahora viene la etapa del nido vacío. Es parte de un camino que hay que transitar, el camino de la vida.  

Siento que Bochi está más preparada para esta etapa. Yo todavía tengo que crecer. Pero la verdad es que a Mica la veo feliz. Y si ella es feliz, yo también. A pesar de que la extrañe. 

Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por primera vez el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. Mica, ¡sos nuestra luz! Que seas feliz; eso es lo más importante. Y nunca, pero nunca, pierdas la sonrisa

Papá. 

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