lunes, agosto 17, 2026
InicioDe Puño y LetraSiempre en silencio, siempre por más: Fran se va a Harvard

Siempre en silencio, siempre por más: Fran se va a Harvard

Hoy toca despedirte, Fran. Encarás uno de tus máximos desafíos. Y como siempre, lo hacés a tu manera: en silencio, con bajo perfil, sin hacer alarde de nada. 

Sos así. El más silencioso de esta familia de locos, pero también uno de los que más firme sabe hacia dónde quiere ir. Responsable, perseverante, estudioso, detallista, perfeccionista. Curioso. Seguro de vos mismo. De esos que dan pasos firmes, aunque casi nadie se entere de todo lo que hay detrás. 

No te alcanzó con tener un tremendo promedio en la facultad. Mientras estudiabas la carrera que elegiste, también trabajabas. Y mientras nosotros hacíamos nuestra vida, vos te quedabas los fines de semana leyendo, estudiando, preparándote. Yo no sabía bien para qué. Ahora lo sé. 

Hasta aquel día en que, después de rendir una enorme cantidad de exámenes, me esperaste en la puerta de casa y me dijiste: “Apliqué en Harvard. Voy a hacer un MBA en Business Administration”. 

Me quedé sin palabras. Y lloré. 

Ahora te veo ir y vuelvo a llorar. Porque no es solamente una universidad. Es un sueño enorme que te ganaste con esfuerzo, perseverancia y muchísimas horas de trabajo. Vas a estudiar y vivir en el campus de Harvard, una de las universidades más importantes del mundo, donde estudiaron ocho presidentes de Estados Unidos y más de 160 premios Nobel. 

Pero para mí seguís siendo el mismo pibe que jugaba a la pelota, que tenía sus muñecos de Toy Story, que miraba a nuestro Boquita con el abuelo Roberto, que jugaba al ping pong, que me esperaba en la puerta para darme un abrazo cuando volvía tarde del trabajo. El mismo con el que comparto caminatas, gimnasio, viajes, fútbol, alguna serie, una charla en la playa o una partida de ajedrez. 

Voy a extrañar nuestras caminatas por nuestro Lomas de siempre y esas tardes en el gym de toda la vida. Voy a extrañar tenerte cerca. Pero también sé que esto es parte de crecer. Y crecer duele. 

Siempre fuiste de bajo perfil, humilde y muy amigo de tus amigos. También cascarrabias, rebelde, cariñoso y capaz de escribir esas cartas que emocionan hasta las lágrimas. Siempre supiste hacia dónde querías ir. Y hoy estás dando otro paso para llegar hasta ahí. 

Solo deseo que seas feliz. Que disfrutes cada etapa, que aprendas, que conozcas gente, que vivas esta experiencia y que disfrutes cada paso del camino. 

No hay techo. Seguí tu camino. Tus amigos y tu familia te bancamos. Estamos orgullosos de vos y de cada uno de tus logros, incluso de aquellos que conseguís sin hacer ningún alarde. 

Me seguís enseñando, como lo hiciste siempre. 

Te amo, Elvis. Te quiero hasta la eternidad, loco. Y aunque ahora nos separen muchos kilómetros, siempre vamos a estar con vos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS LEÍDAS