En lo que respecta a la salud bucal, todavía están rezagados. Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 2019, sólo el 57,6% de los hombres utilizaban diariamente cepillo de dientes, pasta de dientes e hilo dental, mientras que entre las mujeres esta tasa alcanzaba el 67,7%. El comportamiento también se refleja en las consultas: según una encuesta de la Asociación Brasileña de la Industria de Dispositivos Médicos (ABIMO), más del 60% de los pacientes que reciben tratamientos dentales regulares son mujeres, y la mayoría de los hombres sólo acuden al dentista en casos de dolor o sangrado de encías.
Estas cifras revelan que el público masculino todavía asocia la consulta dental con la urgencia, y no con la prevención. Más que una cuestión de costumbre, es un rasgo cultural. Durante décadas, la masculinidad ha estado ligada a la idea de resistencia y autosuficiencia, lo que ha llevado a muchos hombres a descuidar la atención sanitaria básica.
“Aún hay resistencia entre la mayoría de los hombres a la hora de prevenir. Muchos sólo buscan al dentista cuando sienten dolor o notan un problema visible”, explica el odontólogo Felipe Rossi, especialista en Periodoncia y Odontología, impulsor del Protocolo GBT y director general de la iniciativa social Por1Sorriso. “Necesitamos desmitificar la idea de que ir al dentista es algo incómodo o secundario. Hoy la odontología ofrece experiencias mucho más humanas, tecnológicas y acogedoras”.
Mitos, rutina y nuevas experiencias
Entre los principales factores destacados por los expertos se encuentran la falta de tiempo, el miedo a sentir dolor y el desconocimiento sobre prevención. Esta combinación crea un ciclo de descuido: los problemas simples evolucionan hacia enfermedades complejas, con impactos directos en la salud, la estética y la autoestima.
Además, los factores emocionales también influyen. Cuestiones como la ansiedad, la depresión y el miedo al dentista, todavía rodeados de estigma, hacen que muchos hombres dejen el cuidado bucal en un segundo plano, empeorando la situación con el tiempo.
El acceso a la información y a la educación sanitaria también influye directamente en este comportamiento. Los hombres que no tuvieron contacto con hábitos preventivos en la infancia o que no enfrentaron barreras socioeconómicas tienden a repetir este patrón en la edad adulta, manteniendo la prevención fuera de su rutina.
Pero este escenario está empezando a cambiar. La odontología moderna ha acercado al hombre a la prevención a través de protocolos tecnológicos y humanizados, que hacen que la atención sea más eficiente y menos invasiva.
Un ejemplo es el Protocolo GBT (Guided Biofilm Therapy), una terapia guiada para eliminar el biofilm bacteriano, principal causa de caries e inflamación de las encías. Utilizando equipos de precisión y un chorro de agua caliente con micropartículas (polvo de eritritol), el protocolo limpia los dientes de forma predictiva, visual y prácticamente indolora, permitiendo al paciente seguir cada paso del proceso.
“GBT cambia completamente la percepción sobre la limpieza dental”, afirma Rossi. “Cuando los hombres comprenden el proceso y ven resultados inmediatos, se involucran más en la atención. Es una experiencia indolora, participativa y mucho más cercana”.

Autocuidado y autoestima
El avance de la tecnología en odontología ha ayudado a redefinir la relación de los hombres con el autocuidado. Despachos más acogedores, profesionales y con un enfoque educativo ayudan a romper tabúes y a demostrar que cuidar tu sonrisa también significa cuidar tu imagen y tu bienestar.
Más que sólo estética, una sonrisa saludable también está relacionada con la confianza en uno mismo y la imagen profesional. Las investigaciones indican que los hombres que cuidan su salud bucal tienden a sentirse más seguros en contextos sociales y en el trabajo, algo cada vez más valorado en un mundo donde la apariencia y la comunicación visual importan.
“Cuando los hombres se dan cuenta de que la salud bucal está ligada a la autoestima e incluso al desempeño profesional, cambian de postura”, añade el especialista. “La tecnología está ahí para simplificar y eso marca la diferencia”.
La resistencia masculina al dentista es, en parte, un reflejo de una cultura que está experimentando transformación. A medida que las nuevas generaciones se abren a hablar de salud y autoestima, también crece la comprensión de que una sonrisa saludable es una parte esencial del bienestar. Con información, empatía e innovación, la odontología continúa ayudando a construir sonrisas y deconstruir tabúes. Al fin y al cabo, la prevención es también un acto de autoconocimiento.
Acerca del EMS
Fundada en 1981 en Suiza, EMS (Electro Medical System) es una referencia mundial en dispositivos médicos y soluciones dentales de alta precisión. La empresa opera en las áreas de Odontología, Terapia del Dolor y Urología, combinando tecnología de vanguardia, evidencia clínica y educación profesional a través de la Academia Dental Suiza.
Acerca del Dr. Felipe Rossi
El Dr. Felipe Rossi es Cirujano Dentista en São Paulo (SP), graduado en Odontología por la Universidade Paulista (UNIP). Especialista en Periodoncia y Odontología, trabaja en la clínica Ident desde junio de 2013. Es partidario del Protocolo EMS GBT y CEO & Fundador de la iniciativa Por1Sorriso, un proyecto que combina odontología e impacto social a través de la transformación de la sonrisa.








