Las vacaciones son más que ocio.
Son una pausa necesaria para la mente y el cuerpo. Aún así, 6 de 10 personas no logran desconectarse totalmente del trabajo durante sus vacaciones. Y 1 de cada 4 sigue respondiendo mails.
Según la ciencia, el número mágico es 8. Son los días suficientes para alcanzar el máximo nivel de relajación y felicidad. Después del día 11, los efectos comienzan a bajar.
¿Por qué ocho días?
Los bneficios aparecen desde el primer día, pero recién hacia el octavo, el cuerpo y la mente logran liberarse del estrés y las responsabilidades laborale. Después de eso, el bienestar empieza a estabilizarse y luego a caer.
Y no solo por placer: descansar reduce la ansiedad, mejora el sueño, la toma de decisiones y hasta el rendimiento laboral.

Los psicólogos también recomiendan tomar varios descansos breves al año en lugar de uno muy largo, y, clave, alejarse del entorno habitual para desconectarse de verdad.







