Los noruegos, conocidos por su alto nivel de vida, están lidiando con un sentimiento cada vez más presente: la culpa por su riqueza.
Esta sensación, que algunos han llamado “escandiculpa”, surge de la comparación entre su bienestar y las dificultades que enfrentan otras partes del mundo, especialmente aquellas que se ven afectadas por las acciones de su país.
Noruega es uno de los países más ricos del planeta gracias a sus enormes reservas de petróleo. Sin embargo, su prosperidad generó un debate sobre la ética de su modelo económico y su impacto en otros países.
El país europeo está tan bien que hasta tiene superávit presupuestario: sus ingresos superan sus gastos, un fuerte contraste con países como Argentina, que tiene que endeudarse para cubrir su déficit presupuestario.

El término “escandiculpa” lo acuñó Elisabeth Oxfeldt, una profesora de literatura escandinava de la Universidad de Oslo que descubrió el “surgimiento de una narrativa de culpabilidad sobre las vidas privilegiadas de las personas en un mundo donde otros sufren”.
Oxfeldt llegó a identificarlo, incluso, en libros y películas: “Al observar la literatura, las películas y las series contemporáneas, descubrí que el contraste entre el yo feliz o privilegiado y el “otro” sufriente generaba culpa, inquietud, incomodidad o vergüenza”, explicó en diálogo con @bbc.









