viernes, mayo 1, 2026
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Slow living, la filosofía que propone “bajar un cambio”

El movimiento “slow living” consiste en una filosofía de vida, fundamentada en el modo de vivir prestando atención plena al momento presente, enfocando los sentidos en lo que se está haciendo o contemplando en ese preciso instante, tratando así de disfrutar de cada momento y dedicarle a cada tarea el tiempo que sea necesario para hacerlo bien.

En este artículo veremos en qué consiste el movimiento slow living y cuáles son los diferentes modos de ponerlo en práctica en la vida cotidiana.

El movimiento “slow living”, surgió en los años 80 y consiste en una filosofía de vida basada en el modo de vivir prestando atención plena al momento presente, enfocando los sentidos en lo que se está haciendo o contemplando en ese preciso instante, tratando así de disfrutar de cada momento y dedicarle a cada tarea el tiempo que sea necesario para hacerlo bien.

Asimismo, eso no quiere decir que siguiendo este movimiento se vida de mala manera o de forma irresponsable, ya que pudiera parecerlo debido a que la palabra “lento” en muchas ocasiones no está bien vista y podría relacionarse con los términos de “perezoso” o incluso “holgazán”.

Sin embargo, en este caso el movimiento slow living no tiene unas connotaciones negativas, sino justo lo contrario. En los tiempos en los que vivimos, en los que las cosas avanzan muy deprisa, las personas para adaptarse muchas veces tienen la sensación de que deben apresurarse por la vida, cargando con más cosas a la vez de la que piden abarcar realmente, estirando su esfuerzo todo lo que pueden hasta que llega un momento en que alcanzan su límite y su cuerpo le pide parar para reponerse.

En cambio, el movimiento slow living va en la dirección contraria a ese “fast track” en el que viven muchas personas, sin pausas y sin dosificar las tareas. Así que quienes siguen el slow living tratan de hacer pocas cosas y disfrutarlas de verdad (p. ej., existen restaurantes ‘slow food’, para comer con la calma durante 3 horas).

Este movimiento tuvo mucho éxito gracias a diversos autores que hablaron de los beneficios del slow living, frente al modo de vida caótico, apresurado y angustiado que tiene que combinar un montón de actividades de su vida corriente, apareciendo así el modo de vida lento, donde se le da a cada cosa su tiempo y se reserva un tiempo para cada cosa. Por lo tanto, en lugar de hacer diversas cosas a la vez, se hacen menos, aunque sean pocas, pero bien hechas.

Las personas que siguen el movimiento slow living no pretenden ser 100 personas a la vez: enfermera, madre estupenda, jugadora de pádel, nadadora, senderista, entre otras cosas, y con ello no queremos decir que no se puedan tener aficiones, llevar bien el trabajo y la maternidad; sin embargo, a veces es complicado llevar a la vez diversas facetas de la vida, por lo que en ciertos casos sería recomendable enfocarse en la que más le gusta, en cuanto a aficiones, o saber dosificar y también saber cuando es necesario descansar porque el cuerpo quizás no pueda aguantar tanto nivel de estrés.

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