Y llegó el final. El viernes fue mi último día en Artear. Me fui con una sonrisa, como cuando llegué hace 34 años. Sólo tengo palabras de agradecimiento. Trabajé siempre con alegría; y esa es la clave del éxito.
Les quiero agradecer a los amigos que pude cosechar en este tiempo. A todos mis compañeros. A las autoridades, que me permitieron hacer mi trabajo con libertad. Y a ustedes; todos los que estuvieron del otro lado bancando mis locuras. Es por ustedes que fuimos líderes cada mañana. Gracias eternas.
Les pido perdón a quienes incomodé con la decisión de ir por otro sueño y otro proyecto. No fue fácil dar este paso. No es sencillo salir de la zona de confort. Pero, como tantas veces les dije, a veces solo hay que animarse a saltar. A superar los miedos.
Mi emoción en la despedida fue por el paso violento del tiempo. Me parece que fue ayer cuando entré con una mochila llena de sueños a cuestas. Esos sueños que, poco a poco, pude cumplir. Ahora voy por otros…
Te lo dice un amigo.






