martes, octubre 20, 2026
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La salud bucal en la tercera edad: la gran olvidada que impacta en toda la calidad de vida

Cuando pensamos en el envejecimiento saludable solemos hablar del corazón, la presión arterial, la diabetes o la movilidad. Sin embargo, hay un aspecto que continúa siendo subestimado y que tiene un impacto directo sobre la nutrición, la autoestima, la comunicación y hasta la salud general: la salud bucal.

Todavía existe una idea profundamente instalada de que perder los dientes es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Nada más alejado de la realidad. Los dientes no se pierden por la edad, sino por enfermedades que, en la mayoría de los casos, pueden prevenirse o tratarse a tiempo.

En el consultorio, y especialmente en la atención domiciliaria que realizo con muchos adultos mayores, veo cómo la salud bucal suele quedar relegada por diferentes motivos. Algunos pacientes priorizan otras enfermedades crónicas; otros enfrentan dificultades económicas porque muchos tratamientos o prótesis no cuentan con cobertura suficiente. También existen limitaciones de movilidad que hacen más difícil asistir a los controles odontológicos. El resultado es que muchas personas llegan a la consulta únicamente cuando aparece el dolor o cuando la única alternativa parece ser la extracción de las piezas dentarias.

Las consecuencias van mucho más allá de la boca.

Una persona que no puede masticar correctamente comienza a reemplazar alimentos nutritivos como carnes, frutas y verduras por preparaciones blandas y procesadas. Esa modificación de la alimentación puede favorecer cuadros de desnutrición y pérdida de masa muscular, especialmente en edades avanzadas.

La salud bucal también influye en el habla y en la forma en que las personas se relacionan con su entorno. Quienes sienten vergüenza de su sonrisa muchas veces dejan de reír, de hablar o incluso de participar en reuniones familiares y sociales. Ese aislamiento puede afectar seriamente la autoestima y el bienestar emocional.

Entre los problemas más frecuentes en esta etapa aparecen la enfermedad periodontal —principal causa de pérdida de dientes—, las caries radiculares, que se desarrollan cuando la retracción de las encías deja expuesta la raíz dental, y la xerostomía o sequedad bucal, una condición muy habitual debido al consumo de múltiples medicamentos. La disminución de saliva favorece la aparición de caries, infecciones por hongos y dificultades para hablar o comer.

A esto se suma que enfermedades como la diabetes o las patologías cardiovasculares requieren un abordaje odontológico específico. Un mal control de la glucemia favorece las infecciones y dificulta la cicatrización, mientras que los pacientes que reciben anticoagulantes o determinados antihipertensivos necesitan una planificación conjunta entre el odontólogo y el médico de cabecera antes de realizar ciertos procedimientos.

La buena noticia es que muchas de estas complicaciones pueden evitarse con medidas simples y controles periódicos.

Cinco claves para cuidar la salud bucal después de los 60

1. No esperar a sentir dolor para consultar.
El control odontológico debería realizarse cada seis meses y, en pacientes con enfermedades periodontales u otras patologías, cada tres meses.

2. Mantener una higiene adecuada todos los días.
El cepillado más importante es el de la noche, después de la cena. Se recomienda utilizar un cepillo de cerdas blandas, pasta dental con flúor e incorporar el uso diario de hilo dental. Un cepillado correcto demanda entre cinco y siete minutos.

3. Combatir la sequedad bucal.
Beber abundante agua, estimular la salivación con chicles o caramelos sin azúcar, evitar el exceso de alcohol, cafeína y tabaco y, cuando sea necesario, utilizar sustitutos de saliva indicados por el profesional.

4. No descuidar las prótesis.
Las prótesis removibles deben limpiarse diariamente con jabón blanco y un cepillo específico, nunca con pasta dental porque desgasta el acrílico. Además, necesitan controles periódicos y, en promedio, ser reemplazadas cada cinco años para mantener una correcta adaptación.

5. Entender que conservar los dientes es posible.
Envejecer no significa perder las piezas dentarias. Con prevención, controles regulares y tratamiento oportuno, es posible llegar a la tercera edad conservando la dentición natural y una buena calidad de vida.

Como odontóloga, considero que el mayor desafío que enfrentamos hoy en Argentina es mejorar el acceso a la salud bucal, tanto desde el punto de vista económico como de la cobertura sanitaria. Todavía falta generar conciencia de que la boca forma parte de la salud integral y no puede seguir siendo la gran olvidada.

Mi deseo es que cada vez más personas lleguen a la consulta antes de que aparezca el dolor. Prevenir siempre será más simple, menos costoso y mucho más efectivo que tratar las consecuencias de una enfermedad avanzada.

Porque cuidar la boca no es solamente conservar una sonrisa: es proteger la nutrición, la comunicación, la autonomía, la autoestima y, en definitiva, la calidad de vida.

Por la Dra. Carolina Caballero , odontóloga , Dueña, Smiles del sur.

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