lunes, enero 5, 2026
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Mis deseos para Año Nuevo 2026

Se termina 2025. Lo miramos de reojo y parece increíble lo largo que fue… y lo rápido que pasó. Días luminosos y otros espesos; metas que se cumplieron y otras que quedaron a mitad de camino; momentos de ruido y momentos de silencio. Trabajé mucho y a veces el reloj les ganó a los abrazos.  

En estas fechas el calendario nos obliga a frenar. A repasar, a aprender, a perdonarnos. A recordar que el tiempo es escaso y que nada vale tanto como estar juntos. Ojalá el año que llega venga cargado de lo que cada uno necesite. Yo pido algo simple: más sonrisas, más alegría genuina, una vida donde haya lugar para los afectos y para la esperanza. 

También quiero agradecer. De verdad. Gracias por acompañarnos —a mi familia y a mis compañeros de Lape Club Social, Atardecer Lapeband— en cada día de este viaje. Somos gente común, como vos: con aciertos, con errores, con días buenos y otros no tanto. Nos emociona que nos elijas, que estés del otro lado, que compartas esto con nosotros. Amamos lo que hacemos. Intentamos ser claros, honestos, abiertos. Lo que sentimos, lo compartimos. Siempre con la misma actitud. 

Las fiestas tienen algo de ritual. Reunirnos, brindar, mirarnos de nuevo. A veces la vorágine nos aleja de nuestras raíces y nos olvidamos de lo esencial. Fin de año es un recordatorio: hay que regar esas raíces. Un gesto oportuno, una palabra suave, una pausa, una sonrisa: pequeñas señales capaces de cambiarlo todo. 

Y sí: animarse a mover una pieza también es parte del juego. El cambio incomoda, duele, asusta. Pero empuja a crecer. 2025 fue, como cualquier otro, una mezcla de luces y sombras. Lo atravesamos juntos —y ahí está el verdadero tesoro—. Lo que venga, si nos encuentra unidos, siempre será más llevadero. 

Para 2026 deseo que se abran caminos nuevos. Quiero volar un poco más alto, imaginar cosas lindas, abrazar sin prisa, sentir con más intensidad, aprender a esperar, perdonar y seguir queriendo. En una fecha tan simbólica, todo eso se agolpa en la cabeza y en el pecho. 

Antes de levantar la copa, quiero decirlo una vez más: gracias. Gracias por estar, por sumar, por acompañar cada día, por hacer posible todo esto. Somos transparentes; lo que vivimos lo compartimos, y del otro lado siempre vuelve multiplicado. 

Este fin de año brindemos por estar cerca, por ser mejores, por mirar alrededor y tender la mano cuando alguien lo necesita. Que los sueños no falten. Que la risa tampoco. 

Se los dice un amigo, con el corazón en la mano: ¡salud y feliz 2026! 

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