sábado, noviembre 26, 2022
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Esos momentos eternos

Muchas veces les hablé sobre lo mucho que trabajo. Me levanto a las 4 de la mañana y me acuesto mucho más tarde de lo que debería. Tampoco suelo descansar mucho los sábados: eventos, grabaciones, viajes y Lapeband me demandan bastante tiempo. Saben que en este último tiempo intenté parar más la pelota y salir de la locura de la vida cotidiana para cuidarme a mí y a mi familia, pero es difícil. 

Pese a eso, por suerte, todavía suelo mantener un día libre de actividades y preocupaciones: el domingo. Para mí, el último día de la semana es sagrado. Lo disfruto en casa, con la familia; o relajando con amigos. Siempre juntos. Sin tiempos, sin apuros, sin obligaciones. Perdiendo el tiempo para ganar salud mental y de espíritu. Son días de charlas eternas, mates, risas… 

Los domingos me dedico solo a disfrutar el momento. Y a medida que pasan los años me doy cuenta de que estos instantes vividos con Bochi, Mica y Elvis son los que quedan eternamente.  

Cada vez lo reafirmo más: la solución a eso que nos rompe la cabeza está más cerca de lo que pensamos. No está adelante, sino atrás, en nuestras raíces, en nuestros afectos. 

Solemos caminar solo mirando al frente y nos olvidamos de quién tenemos al lado. Nuestra familia es la tierra firme sobre la que nos sostenemos cada día. No lo olvides.  

Te lo dice un amigo. 

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