sábado, noviembre 26, 2022
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Parque natural provincial Monte Loayza: El principal asentamiento de lobos marinos de un pelo en Argentina

Desde la pintoresca localidad de Puerto Deseado, ubicada al noreste de la provincia de Santa Cruz, se halla a unos 120 km de la ciudad, uno de los espacios de defensa de la flora y fauna autóctona de la estepa y área marítima Patagónica. El Parque Natural Provincial Monte Loayza, y la Reserva Asociada Cañadón del Duraznillo, se erigen como un importante espacio de preservación para la diversidad costero-marina, al tiempo que fomenta la educación del ambiente y el ecoturismo. De esta manera, en compañía de guías altamente calificados y de guardaparques, es posible acceder a experiencias únicas que propician un contacto plurisensorial con la naturaleza en su estado más puro.

El camino a lo natural

La Reserva Natural Provincial Monte Loayza posee una superficie de 1750 has. y está ubicada al sur del Golfo de San Jorge. Ésta tiene como principal objetivo el de proteger el patrimonio paisajístico, natural y cultural del lugar y forma parte de la eco región de la costa marina patagónica. La Reserva Asociada Cañadón del Duraznillo es un área adyacente a Monte Loayza, de 1.340 ha. Desde Puerto Deseado, se puede acceder a través de 81 Km de asfalto por la Ruta Nacional 281.

Con su imperiosa proyección al infinito, fundado en la planicie típica del distrito fitogeográfico de San Jorge, se transita hasta la intersección con la ruta provincial 68. Allí, ante un sutil, pero creciente cambio en la fisonomía, este camino de ripio sirve de preludio para el escenario natural que enmarca la labor proteccionista en el Parque Natural y Provincial Monte Loayza. Luego de 38 km de insinuantes ondulaciones se accede a la ruta 14, hasta la tranquera de la Estancia “La Madrugada”, entrada oficial a Monte Loayza, ya que desde diciembre a marzo se predispone como anfitrión para todos aquellos que deseen visitarlo.

Un viaje al interior del medio natural patagónico

El Parque constituye un lugar sobresaliente del litoral atlántico, en la que se destaca su riqueza botánica, faunística y un importante yacimiento arqueológico. Ya en el centro de visitantes, que cuenta con instalaciones completamente equipadas para disfrutar de actividades al aire libre, guías y guardaparques profundizan la información sobre las características geomorfológicas y las especies de flora y fauna que allí habitan, se dispone de gigantografías, maquetas y otros medios complementarios para dar el contexto necesario al visitante, para la aventura que se desarrolla posteriormente.

Sigilo y destreza, vivir la experiencia sin ser detectado

El principal atractivo del Parque es la comunidad de aves y mamíferos que se asienta sobre las playas de canto rodado. Destacan, particularmente, los lobos marinos de un pelo y las diferentes especies de cormoranes que allí se agrupan.

Los Lobos marinos, también llamados “Leones marinos” debido al pelaje que rodea el cuello de los machos, se yerguen como una de las principales Loberías del mundo, cuenta con una población fija de 8000 a 9000 lobos; en diciembre, debido a la migración desde otros sitios, la lobería alcanza un número de más de 20000.

Desde el centro de visitantes, y siempre acompañados por los profesionales, se recorren 7 km, con una dificultad media. En el camino, se realiza un sendero peatonal silvestre hasta dar con la lobería. De acuerdo con los objetivos que fundamentan la creación del Parque, es imperativo evitar al máximo que la presencia de los visitantes altere el entorno natural, para no provocar estampidas por verse asustados ya que no están acostumbrados a la interacción con humanos, y pueden provocar la muerte de las crías más pequeñas; en silencio, y siempre tapados, se llega a una piedra que tiene un “visor” que invita a una interpretación especial de lo que se percibe allí: como escenario, la costa pura, sin la intervención del hombre, que genera la sensación del horizonte inacabado que sólo el océano puede brindar, encuadrado entre las grandes formaciones rocosas que sólo se dejan ver durante la marea baja y son ocupadas por las especies animales que allí habitan; y al frente, como personajes estrellas y de total rol protagónico, los lobos marinos.

La costa, con la rompiente de las olas y el típico viento que se amplifica ante las paredes de los acantilados se amalgaman con los sonidos que los lobos emiten en la permanente lucha de los machos líderes de las manadas, los sultanes, efectúan por mantener su poder frente a los multitudinarios arenes. A lo largo de la costa, miles de lobos se agrupan sobre el canto rodado de las playas, distinguiéndose por edades según su color, siendo, los más oscuros, las crías más jóvenes.

Sobre ellos, varias especies de aves sobrevuelan la costa. Entre ellos, se congregan tres especies de cormoranes que componen un cuadro natural con el fondo del cielo, las especies que podemos apreciar son el gris, el roquero e imperial y el Real, siendo una de las principales colonias reproductivas.

Cormoranes de cuello negro

En la inmensidad, una mirada a la flora

Ante la inmensidad de un entorno natural que se ve ajeno a la intervención humana, donde la fauna cobra principal relevancia, es propicio afinar el ojo para percibir las peculiaridades que las condiciones del ambiente le proveyeron a la flora del lugar. Ante una mirada atenta, y con base en los aportes del guía y de los guardaparques, sumado a los carteles que fomentan el reconocimiento de las especies. Es posible identificar ejemplares endémicos de la Patagonia en general, algunas que sólo habitan en la Patagonia argentina y otros en la Patagonia sur (argentino-chilena), entre ellas, coirones, colapiches, mata negra, yaretas y en menor medida el quilimbai, entre 87 especies vegetales encontradas en la zona de influencia. Monte Loayza expone sistemas áridos que son muy ricos en especies y son muy diversos, a pesar de soportar vientos extremos, escasez de agua y altos niveles de insolación.

Una propuesta para todos los gustos

El Parque Natural Provincial Monte Loayza es una excelente propuesta para aquellos curiosos y apasionados por la naturaleza, con alternativas para todas las edades: caminatas por senderos silvestres, observación de aves y especies típicas de la estepa y área costera patagónica. Y con la oportunidad de ver la lobería más importante de la Argentina, con los emblemáticos lobos marinos de un pelo, la que ofrece la posibilidad de ver su conducta en un medio que resulta totalmente ajeno a la intervención humana. Ese es el principal valor de esta experiencia: poder visitar un sitio donde se debe mantener un velo de invisibilidad, para interactuar lo menos posible con el entorno, en el cuidado del ambiente, y apreciar así, cada una de sus características, siendo parte no invasiva, expectante, para vivenciar este patrimonio natural de excepción.

Algunas recomendaciones:

  • Desde Puerto Deseado sólo es posible acceder al Parque en coche propio, con previa contratación del guía turístico idóneo en la oficina de información. Este es un requisito inalterable.
  • Las rutas de acceso están en buen estado, y con caminos de ripio.
  • Las visitas públicas sólo pueden realizarse entre los meses de diciembre y marzo.
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